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martes, 24 de abril de 2012

Templos del deporte (2) / Estadio Carlos Tartière, Oviedo


Después de contar la historia del Palacio de los Deportes de Oviedo, he esperado deliberadamente unas semanas para aprovechar una importante efeméride. Hoy 24 de abril se cumplen ochenta años de la inauguración del otro gran recinto deportivo de Oviedo: el Estadio Carlos Tartière. Sede del Real Oviedo, acogió varios encuentros internacionales de fútbol (incluido un Campeonato del Mundo) y hace nueve años que dejó de existir dando el testigo al Nuevo Carlos Tartière actual no muy lejos de él.

Esta es la particular biografía de este histórico templo del deporte carbayón, contada por quien lo pisó decenas y decenas de veces a lo largo de sus últimos veinticinco años de existencia.

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La fusión del Stadium y el Deportivo (o Sportiva) ovetenses dio lugar al Real Oviedo el 26 de marzo de 1926. Su primer partido se disputó en el campo del Stadium (Vetusta), aunque pronto se instaló en el de la Sportiva en el barrio de Teatinos, al cabo de la calle Bermúdez de Castro, a las afueras del Oviedo de entonces. En Teatinos, un campo de fútbol con un gran y hermoso portón de entrada pero con gradas irregulares que daba cabida a unas diez mil personas, el Real Oviedo recibió a sus primeros rivales de Liga y Copa.


Muy pronto surgió la necesidad de dotar a Oviedo de un estadio de fútbol moderno y adecuado. En 1927, un año después de la fundación del Real Oviedo, la capital fue elegida como sede de un partido amistoso internacional entre las selecciones de España e Italia. Varios miembros de la Federación Española acudieron para comprobar in situ el estado del campo de Teatinos y determinaron que el recinto no reunía las condiciones adecuadas para disputar en él un partido internacional. Aquel primer partido de la Selección Española en Asturias terminaría celebrándose en El Molinón de Gijón.

De nuevo aparece en estas páginas el nombre del ingeniero Ildefonso Sánchez del Río, arquitecto oficial de la ciudad en aquel entonces y firmante del nuevo estadio. Para su construcción, Sánchez del Río diseñó una tribuna principal de más de cien metros de largo capaz de acoger a unas ocho mil personas. Toda ella cubierta por un techo de hormigón armado cuya visera no se sostenía por medio de ninguna columna intermedia. Era la primera vez que en España se veía una tribuna de semejantes características. En el exterior, circundando la puerta principal, dos torretas simulaban en miniatura la entrada del estadio londinense de Wembley, construido varios años antes. Su capacidad total era de aproximadamente 20.000 personas, buena parte de ellas en localidad de pie en torno al terreno de juego. En su construcción se empleó algo más de un año y se terminó al llegar la primavera de 1932. El nuevo campo de fútbol tomó el nombre de “Stadium de Buenavista”, por su ubicación en tal zona de Oviedo, entonces sin apenas edificios alrededor del estadio y actualmente considerado un barrio casi céntrico.

Inauguración del Stadium de Buenavista, 26-04-1932
La inauguración del Buenavista fue un acontecimiento social de primer orden en el Oviedo de 1932 que motivó la visita a la capital de muchos visitantes de toda Asturias y de fuera de ella. El partido inaugural estaba a la altura: un encuentro internacional amistoso entre España y Yugoslavia. El entonces seleccionador español Amadeo García Salazar convocó entre otros jugadores (habituales como Zamora, Quincoces, Luis Regueiro...) a dos delanteros del Real Oviedo: Gallart y Lángara, aunque sólo debutaría éste último. Para total satisfacción local, el primer gol del Stadium de Buenavista lo anotó Isidro Lángara, tras rechace a disparo de Luis Regueiro. El propio Regueiro marcó el 2-0 y Vujadinovic el 2-1 definitivo.

Sin llegar al año de vida, Buenavista iba a vivir el segundo de sus días inolvidables. El 19 de marzo de 1933 (festividad de San José) el Real Oviedo recibió al Atlético de Madrid en el partido decisivo por el ascenso a Primera División. Quien ganara aquel partido, casi al final de la Liga, sería campeón y en consecuencia ascendería. Los oviedistas ganaron por 5 a 1 y se consumó el ascenso.

Desolador aspecto del estadio tras la guerra civil
El tercer momento mágico llegaría ocho meses después, el 5 de noviembre de 1933. El Real Oviedo debutaba en Primera División y no lo hacía ante un rival cualquiera: el Barcelona. Los azulgrana conocieron por primera vez uno de sus campos malditos, del que saldrían derrotados en multitud de ocasiones. Comenzaron adelantándose por 0-2, pero un gol de Gallart (el primer gol de los oviedistas en Primera) fue el preámbulo de la hecatombe. El Real Oviedo barrió del campo al Barcelona por 7-3, coronándose además como líder en su primera jornada en la máxima categoría (algo que junto al Real Oviedo sólo han logrado el Real Madrid, el Sevilla y el Tenerife) Un Buenavista a rebosar con 20.000 almas acogió el gran estreno. El Real Oviedo tenía un gran equipo encabezado por la “delantera eléctrica” de Lángara, Herrerita, Emilín, Goyín... y también tenía un nuevo y moderno estadio en el que verles jugar. Todo ello multiplicó la afición al fútbol en Oviedo.

Poco iba a durar aquel flamante estadio. Después de tres años en Primera División con un protagonismo creciente, la Guerra Civil se declaró tres años después y muy probablemente este hecho impidió ver al Real Oviedo proclamarse campeón de Liga. El campeonato se suspendió, obviamente, y varias ciudades conocieron especialmente el horror de la guerra. Oviedo fue una de las ciudades más castigadas y con ella su estadio. El Buenavista fue arrasado. Su terreno de juego se usó como campo de trincheras durante el cerco que sufrió la capital y sus instalaciones sirvieron de improvisado polvorín. Una vez terminada la guerra, se reorganizó el campeonato pero el Real Oviedo tuvo graves problemas tanto para reunir a sus jugadores como para rehabilitar el estadio y no quedaba tiempo. La Federación Española, viendo aquel estadio destrozado, tuvo el detalle de dispensar al Real Oviedo de competir en aquella temporada 1939-40, reservándole su plaza en Primera División para el año siguiente. A lo largo de aquella temporada, gracias a una importante inversión económica para la época se volvió a levantar la tribuna y se removió el terreno para devolver al Buenavista a la vida, mientras varios de los jugadores oviedistas competían en otros clubes a la espera de regresar (Herrerita y Emilín en el Barcelona, Antón en el Real Zaragoza, etc.) Todo estuvo a punto para el inicio de la temporada 1940-41.

Al campo, alrededor de 1960
El Stadium de Buenavista vería modificarse su arquitectura con nuevas gradas (oeste, este, sur). En 1954 su propiedad pasó al Ayuntamiento y en 1958 se decidió en pleno rebautizar el estadio con el nombre del primer y más importante presidente del club fallecido años antes: Carlos Tartière. Con el tiempo llegarían nuevas mejoras. En 1954 se cubrió la tribuna oeste. El 31 de mayo de 1969, el Carlos Tartière estrena iluminación artificial, acogiendo para tal evento un partido entre el Real Oviedo y el Real Madrid, ganado por éstos por 0-2. Diversos arreglos en tribunas y fachadas mantuvieron la capacidad original del campo en unos 20.000 espectadores.

España fue designada para organizar el Campeonato del Mundo de fútbol de 1982 y Oviedo pugnó con otras ciudades como San Sebastián por ser sede del Mundial. La designación de la capital asturiana como sede produjo un consiguiente debate acerca de la viabilidad del Carlos Tartière para acoger eventos de esta índole y si era necesaria su reforma o la construcción de un estadio nuevo. La corporación local dirigida por Luis Riera (UCD) abogaba por ésta última opción y utilizar los terrenos de Monte Cerrao (aproximadamente a 1.500 metros al sur de la ubicación del Carlos Tartière) para levantar un Nuevo Carlos Tartière ultramoderno con una capacidad de 40.000 espectadores. El grupo socialista encabezado por Wenceslao Fernández Flórez se opuso, aduciendo motivos económicos y apostando por una reforma mínima del estadio ya existente. Tras un enconado debate público y con el tiempo justo para tomar la decisión final, se optó por reformar el estadio. La reforma fue llevada a cabo por el ingeniero Florencio Muñiz-Uribe, antiguo colaborador de Sánchez del Río, y para ello el estadio tuvo que ser derruido para llevar a cabo la reconstrucción progresiva de sus nuevas tribunas.
Carlos Tartière iluminado, años 70

Demolición de la tribuna sur de cara a la reforma de 1982
En abril de 1982, al cumplirse 50 años de vida del estadio, se completó la reforma. Poco se parecía la nueva estructura a la anterior. En lo positivo cabe mencionar su forma compacta sin resquicios que dejaran ver el campo desde su exterior (salvo las torres de pisos colindantes) y que a la vez protegía del viento a los espectadores, con todas las localidades a cubierto salvo las de pie que configuraban el primer anillo, así como la potencia de luz de cuatro nuevas torres situadas en las esquinas del estadio y que llegaban a unos 45 o 50 metros de altura. En contra: su escasa estética, la mala visibilidad desde algunas zonas y, tal como el alcalde Luis Riera advirtió, su escasa capacidad. Algo que a medio-largo plazo le daría la razón. Con apenas 23.549 localidades por las 45.000 del reformado Molinón gijonés, fue la villa de Jovellanos y no Oviedo la que acogió los partidos del cabeza de serie del Grupo B: la RF Alemana... si bien esa poca capacidad libró a Oviedo de pasar a la triste historia de los Mundiales como sede del bochornoso partido entre alemanes occidentales y austríacos, que pactaron previamente el resultado. Tras lograr la RFA el 1-0 que clasificaba a ambas selecciones, sus jugadores se dedicaron a pasarse el balón entre ellos sin ningún tapujo entre gritos de “tongo, tongo” del respetable.

Alineación de la Argelia mundialista en el Carlos Tartière
Austria, Chile y Argelia fueron las tres selecciones que disputaron entre sí los tres partidos del Mundial de 1982 que albergó el Carlos Tartière, que registró importantes entradas pero ningún lleno. La FIFA no homologó los banquillos, que estaban hundidos con respecto al piso y eran muy pequeños y de escaso habitáculo, por lo que tuvieron que habilitarse unos provisionales en la tribuna contraria, cubiertos con lonas azules. Por contra, los vestuarios estuvieron a punto de sufrir otra modificación de última hora porque eran demasiado grandes. La anécdota más destacada de lo ocurrido en aquellos encuentros sucedió en el segundo, que enfrentaba a Argelia y Chile. Los argelinos estaban eufóricos tras su victoria previa sobre Alemania Occidental y un espectador magrebí saltó al terreno de juego con una bandera justo antes de iniciarse el encuentro, mientras algunos de sus jugadores rezaban antes del pitido inicial. Todo ello demoró la hora de inicio prevista. Los tres partidos tenían por horario las cinco y cuarto de la tarde.
Alineación del Real Oviedo-Mallorca del ascenso de 1988

Con posterioridad, el Carlos Tartière conocería varios momentos importantes: el 29 de mayo de 1988 se disputó en él la ida de la promoción de ascenso entre el Real Oviedo y el RCD Mallorca. Con un ambiente único y el primer lleno desde su reforma, los oviedistas vencieron por 2-1 gracias a un gol de cabeza de Carlos desde el borde del área en tiempo de descuento. El 0-0 de Mallorca supuso el regreso del Real Oviedo a Primera División tras trece temporadas. El 19 de septiembre de 1991, en plenas fiestas de San Mateo, el Carlos Tartière vivió el bautismo europeo oviedista ante el Génova italiano. Nuevo lleno, con seis mil hinchas genoveses abarrotando la grada oeste, y nueva victoria azul por 1-0, gol de Bango. En el partido de vuelta, un parcialísimo arbitraje del alemán Schmidhuber y el empuje del Génova de Skuhravy, Caricola, Signorini, Branco y Aguilera provocaron la eliminación del Real Oviedo al perder por 3 a 1. Varios años después, el 22 de mayo de 1998, el Real Oviedo disputó una nueva promoción ante la UD Las Palmas, pero en esta ocasión para permanecer en Primera División. En un Tartière abarrotado y con un arbitraje muy discutido por ambos clubes, los oviedistas vencieron por 3-0 y permanecieron en la máxima categoría (De todos estos partidos hablaré en un futuro en el blog)

"Grifoni" genoveses, inolvidable 19-09-1991
El hecho de que no se agotaran totalmente las entradas pero el estadio aparentara grandes e incómodos llenos -que se rozaban también durante los partidos de rivalidad contra el Sporting de Gijón, en las visitas de Real Madrid y Barcelona, y en los partidos de la Selección Española absoluta (1988 y 1991)- demostraron la necesidad de ampliar la capacidad del estadio. La normativa UEFA de finales de los noventa en virtud de la cual se obligaba a que todas las localidades de los estadios fueran de asiento reabrió el debate mantenido quince años antes acerca de la viabilidad futura del Carlos Tartière. En esta ocasión, se decidió construir un nuevo estadio. Para la adaptación del Carlos Tartière a la nueva situación hubo de solicitarse una moratoria de un año. Con la nueva distribución de asientos el Carlos Tartière vio reducida su capacidad al 70%, pasando de 23.549 espectadores a unos insuficientes 16.485. Con esta capacidad el estadio acogió sus últimas dos temporadas de existencia. El 20 de mayo de 2000, el Carlos Tartiére acogió su último partido de Liga. El Real Oviedo perdió por 0-1 ante la Real Sociedad. Si un guipuzcoano (Lángara) había marcado el primer gol, otro (el actual jugador del Levante Barquero) marcó el último gol... profesional, ya que no fue el último encuentro que se disputó en el Carlos Tartière. El último partido tuvo lugar un mes más tarde, el 18 de junio, con la final del campeonato regional juvenil. El Real Oviedo se proclamó campeón tras vencer al Sporting por 1-0. En el Real Oviedo juvenil militaban futuros héroes en Tercera: Paul, Diego Cervero, Rubén Fernández... en la delantera sportinguista jugaba un muchacho bajito previamente rechazado por los técnicos de la cantera azul: David Villa. Dos meses después se inauguraba el Nuevo Carlos Tartière, a unos 750 metros al oeste-noroeste del antiguo campo.

Fachada de la tribuna principal tras la reforma
El Carlos Tartière no fue inmediatamente demolido. Hubo un periodo intermedio entre el último partido y su demolición de dos años y medio, en el transcurso de los cuales el estadio sufrió un progresivo deterioro. La última vez que se abrió como estadio de fútbol fue para acoger el entrenamiento de la Selección Española en la mañana del domingo 3 de junio de 2001, una vez que la noche anterior España había vencido a Bosnia-Herzegovina en el Nuevo Carlos Tartière por 4-1. A partir de esa fecha, se descuidó definitivamente el cuidado del césped (que crecía como un sembrado) y del edificio en sí (paredes interiores y exteriores desconchadas, caída de ladrillos en los pasillos interiores...) El canto del cisne del Carlos Tartière fue musical, acogiendo en su fondo este al público y con el escenario en mitad del terreno de juego la serie de conciertos mateínos de septiembre de 2001 y 2002 (Rosendo, José Mercé, M Clan, Piratas, Carlos Baute, Miguel Bosè, Rosario, Rosana, Café Quijano, Estopa, Siniestro Total...) Un concierto de “Dover” fue su último evento. Tres meses después, el lunes 27 de enero de 2003, comenzó finalmente su demolición. La piqueta atacó la esquina noroeste (puertas 3 y 4) para derruir en el sentido de las agujas del reloj la tribuna principal, el fondo este, la tribuna sur y el fondo oeste. Las labores duraron un mes y el 25 de febrero de 2003, casi setenta y un años después de su inauguración, el Carlos Tartière dejó de existir definitivamente para dar paso al Palacio de Congresos diseñado por Santiago Calatrava, cuya construcción definitiva no se terminó hasta hace pocos meses. En el solar del viejo estadio se halla ahora un edificio multiusos con forma de nave espacial de “Star Trek”.

Michael Jackson & Slash
Además de partidos de fútbol, a lo largo de su historia el Carlos Tartière fue escenario de competiciones hípicas, mítines políticos y conciertos multitudinarios. El cénit de su faceta musical tuvo lugar el día de San Mateo, 21 de septiembre de 1992 con el concierto de Michael Jackson, que escogió Oviedo junto a Madrid y Barcelona para sus conciertos en España de su gira mundial “Dangerous World Tour”. El Carlos Tartière fue el único lugar, junto al Olímpico de Munich y el final de la gira en Tokio donde se pudo ver en vivo a “Jacko” actuar junto al guitarrista de “Guns n’ Roses” Slash. Un par de meses antes el estadio acogió un concierto de Elton John. En 1990 actuó en el Carlos Tartière el mítico grupo californiano “The Beach Boys”, teloneados por Jerry Lee Lewis. Y en 1993, Oviedo y Madrid fueron las únicas fechas de la gira “Zooropa II” de los irlandeses “U2”. Finalmente, en 2001 y 2002 albergó sus últimos conciertos (Bustamante y Verónica en verano de 2002, Chayanne el 3 de septiembre de aquel año y los conciertos de San Mateo anteriormente mencionados). Para terminar, recordar que desde 1982 hasta 1995 se ubicaban en los bajos del fondo este (calle Herrerita) las instalaciones del centro regional de RTVE.

Tartière iluminado en una de sus últimas noches de fútbol
Panorámica del estadio, otoño de 1994

Ficha:

ESTADIO CARLOS TARTIÈRE (OVIEDO)

Inauguración: 24 de abril de 1932
Demolición: 27 de enero / 25 de febrero de 2003

Arquitecto: Ildefonso Sánchez del Río (1932) / Florencio Muñiz-Uribe (1982)

Capacidad: 20.000 espectadores (1932-1982, 6.000 localidades de asiento), 23.549 (1982-1998, 6.349 localidades de asiento), 16.458 (1998-2000, todas las localidades de asiento)

Características principales: Terreno de juego de césped natural, 105x68 metros, más perímetro de 2,5 a 4 metros de césped natural entre el terreno de juego y la grada. Tribuna principal original (1932) primera de España y una de las primeras del mundo con visera sostenida sin columnas. Dos torres de iluminación de 38 focos en tribuna sur de 30-35 metros de altura (1969-1982) sustituida por cuatro torres esquinadas de 336 focos de 1.500-2.000 lux de 45-50 metros de altura (1982-2002). Puerta central y 16 puertas de acceso a público a nivel de suelo. Cuatro vestuarios más sala de entrenamiento y musculación. Sala de prensa y aparcamiento anexo a la tribuna principal de unas 300 plazas.

Ex-sede del Real Oviedo.

Eventos destacados:
1932: Inauguración: Partido internacional amistoso España-Yugoslavia (24 de abril)
1933: Primer ascenso a Primera División del Real Oviedo: Real Oviedo-At. Madrid (19 de marzo)
1933: Primer partido del Real Oviedo en Primera División: Real Oviedo-Barcelona (5 de noviembre)
1936-40: Campo inutilizado por destrozos sufridos durante el asedio de Oviedo en la Guerra Civil.
1958: Rebautizado como “Estadio Carlos Tartière”.
1981-82: Reforma integral para acoger partidos del Mundial de España 1982.
1982: Mundial de España 1982: tres partidos del Grupo B: Austria-Chile (17 de junio), Argelia-Austria (21 de junio) y Chile-Argelia (24 de junio)
1988: Promoción de Ascenso a Primera División (ida): Real Oviedo-RCD Mallorca (29 de mayo)
1988: Partido internacional amistoso: España-Yugoslavia (14 de septiembre)
1990: Concierto de “The Beach Boys” (6 de octubre)
1991: Partido internacional amistoso: España-Uruguay (4 de septiembre)
1991: Copa de la UEFA, Treintaidosavos de final (ida): Real Oviedo-Génova 1893 (19 de septiembre)
1992: Conciertos de Elton John (18 de julio) y Michael Jackson (21 de septiembre)
1993: Concierto de U2 (19 de mayo)
1994: Promoción de Ascenso a Primera División (desempate): Compostela-Rayo Vallecano (28 de mayo)
1998: Promoción de Permanencia en Primera División (ida): Real Oviedo-UD Las Palmas (22 de mayo)
2000: Últimos partidos: Real Oviedo-Real Sociedad (20 de mayo), Final Torneo Juvenil de Asturias: Real Oviedo-R Sporting Gijón (18 de junio)
2002: Último evento: Concierto de “Dover” (21 de septiembre)

5 comentarios:

  1. Me hace gracia eso de que esa poca capacidad libró a Oviedo de pasar a la triste historia de los Mundiales como sede del bochornoso partido entre Alemania y Austria. Ya le gustaría a Oviedo haber sido el escenario del bochornoso partido de Alemania - Austria pero Alemania no piso el tartier.
    Esa poca capacidad permitió que Oviedo y el tartier no pasarán a la historia simplemente.
    A la historia paso el mejor estadio de Asturias.
    Todavía se sigue recordando ese partido que se jugo en Gijón en el estadio El Miolinón. Y además de que se besen que se besen también se canto en la grada ¡Sporting, Sporting! Que se oyó en el mundo entero

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  2. anónimo eres como tu rebaño: acomplejado...segundón

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  3. Menuda mierdísima de prao el de "El Miolinón". Penoso

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  4. Y entrar un culomoyáu de Gijón a comentar aquí; dice bastante del complejo que sufre...prubín

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  5. es el mejor campo el molinon es el 3º despues del tartiere y del miramar en luanco

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