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viernes, 7 de junio de 2013

Mitos del Baloncesto (4) / Drazen Petrovic: el Genio y el Demonio

Sus fintas, sus incursiones laterales en la zona sacando la lengua, sus grandes facultades como tirador, sus genialidades imprevisibles, sus celebraciones provocadoras, hicieron de él un ídolo para los suyos y un demonio para sus rivales. Inició su carrera como un niño sobrado y caprichoso y la culminó como un profesional ejemplar. Su figura eclipsó a sus triunfales predecesores, postergó a genios coetáneos y reconcilió a la FIBA con la NBA. No en vano fue el primer astro europeo en brillar en la Cuna del Baloncesto. La carretera escoge entre sus víctimas a los números uno y la muerte se interpuso en su ambicioso camino un lluvioso día de junio en una carretera alemana. Hoy hace 20 años que el destino nos arrebató a uno de los mayores héroes deportivos de la historia reciente.

En 1984, en plena irrupción internacional de nuestro protagonista, Milos Forman presentaba su película biográfica sobre Mozart titulada “Amadeus”. El título de la película y las comparaciones de la prensa local le inspiraron para bautizar con ese nombre su restaurante. Del Genio de Salzburgo al Genio de Sibenik, salvando las distancias, dos vidas paralelas. Ocupen sus localidades y pónganse cómodos. Con ustedes, el Mozart del baloncesto: Drazen Petrovic.
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Primera Sinfonía

En el Sibenka (c 1982)
Drazen viene al mundo el 22 de octubre de 1964 en la Sibenik, pequeña ciudad de la costa dálmata. Es el segundo hijo de Jole y Biserka y tiene un hermano de cinco años llamado Aleksandar. En su infancia, el pequeño Drazen se siente vivamente atraído hacia el mundo del deporte. Practica varios pero la influencia de su hermano “Aza” le conducirá a las canchas de baloncesto. Al igual que su hermano, su primer club será el de su ciudad natal, el Sibenka. Ingresa con trece años y asombra a los técnicos por su calidad. Tanto es así que rompe el record de precocidad en pasar al equipo profesional con sólo quince años. El hecho de que un chaval de tan corta edad ocupe un puesto en un equipo de profesionales llama la atención de clubes de toda Yugoslavia. Con 17 años es convocado por la Selección Juvenil Yugoslava para disputar el Campeonato de Europa de la categoría en Bulgaria. Su primera experiencia internacional se salda con una medalla de plata y su elección como mejor jugador del torneo.

 
Sin salir del Sibenka también vivirá su bautismo internacional a nivel de clubes. El conjunto de Sibenik, ya liderado por Drazen, termina como subcampeón de la Copa Korac perdiendo dos finales consecutivas ante el Limoges francés (1982 y 1983). Con sólo 17-18 años despierta el interés de aficionados y profesionales del Viejo Continente y es catalogado como el jugador europeo con mayor proyección. Promedia 24.5 puntos por partido, una marca espectacular. Su talento precipita su carrera y en 1983 es llamado por Josip Djerdja para competir con la selección absoluta yugoslava en el Eurobasket de Francia. En principio, para suplir la baja de su hermano Aleksandar. Junto a Drazen, figuras consagradas del baloncesto yugoslavo: Dalipagic, Cosic, Kikanovic, Slavnic, Sunara, Radovanovic...  La actual selección yugoslava se halla en pleno período de transición. La generación triunfal de los setenta va dejando paso a los nuevos valores y los resultados –como suele suceder- no son todo lo brillantes que cabría esperar. Yugoslavia termina séptima, pero el pequeño de los Petrovic se presenta en sociedad en Europa con todos los honores. Tras su año de servicio militar Drazen sigue el consejo de su hermano y ficha por la Cibona de Zagreb de Mirko Novosel, su técnico-fetiche. Antes de volver a jugar junto a su hermano en el mismo club llegará para ambos su primera experiencia olímpica: Los Ángeles 1984. En la semifinal, una horrorosa segunda parte ante España les priva de la final, pero se rehacen ganando a Canadá la final por el bronce. Drazen inicia de este modo su envidiable colección de medallas olímpicas.

El Rapto en el Serrallo

Grandes triunfos con la Cibona
La Cibona recibe al menor de los Petrovic con los brazos abiertos, y el Mozart del baloncesto les corresponderá con creces: En 1985 el club de Zagreb cosechará un triplete histórico: Liga, Copa y Copa de Europa. La final europea de 1985 se disputa en el famoso Pabellón de la Paz y la Amistad de El Pireo (Grecia), y la Cibona gana al Real Madrid por 87-78. Drazen acribilla a los madridistas con 36 puntos, y los desquicia con su modo de celebrar las canastas. Ha nacido la bestia negra del equipo blanco. Al año siguiente, más de lo mismo: Liga, Copa y Copa de Europa ante el Zalgiris de Kaunas de Arvydas Sabonis por 84-72 en Budapest. Los 27 puntos del pívot lituano no fueron suficientes. Hablando de puntos, la facilidad anotadora de Drazen abruma al mundillo baloncestístico. Con medias muy superiores a los 30 puntos y con “picos” anotadores difíciles de creer aún viéndolos (112 puntos en una ocasión), le colocan a una altura que sólo el brasileño Óscar Schmidt Bezerra puede igualar. En aquella final de Budapest, la dura derrota y las provocaciones de Petrovic encolerizan a Sabonis y ambos acaban casi peleándose.

Con 23 años, la Cibona empieza a quedársele pequeña y todo el mundo barrunta un cambio de aires de Drazen camino del extranjero. Los rumores le colocan en la liga italiana o española. El Barcelona parece tener un gran interés en contar con sus servicios. Y allende el Atlántico, la NBA también se ha fijado en él...


Fue “drafteado” en 1986, en tercera ronda por Portland, como nº60. En aquella misma edición del Draft, otro gran talento europeo en ciernes (el entonces soviético Arvydas Sabonis) había sido elegido en primera ronda por la franquicia de Oregón, como nº24. De aquella edición surgieron Brad Daugherty (nº1 a Cleveland), Chuck Person (nº4 a Indiana), el futuro ganador del concurso de mates del All-Star y jugador del Granollers Kenny Walker (nº5 a los Knicks), Harold Pressley (nº17 a Sacramento)... y un tal Dennis Rodman (nº27 –segunda ronda- por Detroit). En este momento, los planes de Drazen Petrovic no pasan por la NBA... hasta que el Genio de Sibenik ve cruzar el puente a Fernando Martín. Desde Zagreb, Drazen seguirá de cerca las desventuras del pivot madridista que reinaba en Europa y se preguntará si él, con su talento y su habilidad podría mejorar al pionero. 
 
En Oviedo no pudo con Bogues (1986)
El Mundial de España de 1986 supone un nuevo reto para Drazen. Con sólo 21 años, deberá liderar una nueva generación de jugadores yugoslavos: Divac, Vrankovic, Cvjeticanin... de los campeones de los setenta sólo sobrevive Dalipagic. Tras liderar la primera fase en Santa Cruz de Tenerife, se miden en Oviedo a los Estados Unidos, cuya selección está compuesta por destacados universitarios de la NCAA como Seikaly, David Robinson y el menudo Tyrone Bogues. “Muggsy” marcará a Drazen y posibilitará la victoria norteamericana por 69-60. Es una de las pocas ocasiones en las que el Genio será eclipsado. Después llegará la semifinal ante la URSS. Con el partido ganado a falta de un minuto por 9 puntos (85-76) con gran actuación personal de nuestro protagonista, tres triples consecutivos y la inexperiencia de varios compañeros (personalizada en una pérdida de balón de Divac) provocarán la prórroga en la que Yugoslavia cederá por 90-91. Como dos años antes en Los Ángeles, los balcánicos harán pagar los platos rotos a su rival en la lucha por el bronce. 117-91 a Brasil y medalla del Mundial. Drazen Petrovic será elegido mejor jugador del torneo con una marca de 24.8 puntos por partido. En 1987 conquistará una Recopa con la Cibona –que cederá el título nacional a la Jugoplastika de Split- y con Yugoslavia será bronce en un Eurobasket de Grecia que ganarán heroicamente sus anfitriones.


Las bodas de Fígaro
Festejando la Recopa con Martín y Romay (1989)
La marcha de su hermano Aza al Scavolini de Pésaro italiano dispara los rumores sobre una hipotética reunión de los Petrovic al otro lado del Adriático. Los clubes europeos más potentes mueven ficha y se lanzan sin cortapisas a por el Demonio de Sibenik. El Barcelona fracasa en su fichaje y es el Real Madrid, el equipo al que se cansó de martirizar en competiciones internacionales, quien le termina contratando antes de que termine la temporada 1987-88. La casualidad quiso que Cibona y Real Madrid se enfrentaran en la final de la Copa Korac con Drazen ya fichado. El Real Madrid hizo valer su ventaja de 13 puntos del partido de ida y, al final, pudo superar la maldición Petrovic. Se volvió a poner de moda el famoso refrán “Si no puedes con tu enemigo, alíate con él”.

El Genio de Sibenik llega a Madrid por cuatro temporadas, y se cruza en vestuarios con Fernando Martín, recuperado para el baloncesto FIBA después de su negra experiencia en Portland. Todo el mundo teme o espera un encontronazo de caracteres entre ambos que no se producirá al menos de cara al exterior. Lolo Sainz abandona el cargo de entrenador y le sustituye un entrenador con experiencia en la NBA: George Karl. La apuesta de Ramón Mendoza por la sección de baloncesto mediatiza la competición hasta el punto de que antes de iniciarse la Liga 1988-89 ya se la llama “La Liga de Petrovic”. La Liga se les escapará en el partido decisivo ante el Barcelona, pero ganarán al mismo rival en la final de la Copa en La Coruña (85-81). El palmarés internacional de Petrovic con el Real Madrid contará con una Recopa, ganada al Snaidero Caserta de Óscar Schmidt en un partido singular disputado en el Pabellón de la Paz y la Amistad: ganará el Real Madrid por 117-113 y Drazen Petrovic ganará el duelo de superanotadores a Óscar por 62-44. Fue en este partido, no obstante, en el que se escenificó la ruptura del núcleo del vestuario con el genio yugoslavo. Su juego era demasiado individualista, él era demasiado ególatra. En realidad, él ya tenía la cabeza en otra parte... en los Estados Unidos.

Recuerdos de su etapa merengue en el Museo Drazen Petrovic de Zagreb
Don Giovanni

Su llegada a Madrid no fue sencilla, su salida lo fue menos. La primavera de 1989 será la del salto de Drazen a la NBA. El de Sibenik presiona para que Portland y Real Madrid lleguen a un acuerdo económico para resolver el contrato que le liga al club español y tras tiras y aflojas, éste llega mediante una importante suma. Algunos directivos del Real Madrid respiran aliviados al quitarse al “rarito” de encima y con un fajo de billetes en el bolsillo. Drazen, sin embargo, confesará que su primer año fuera de su país le ha servido para moldear su carácter y hacerse más humilde y trabajador.
 
Con Vlade Divac, cuando aún eran amigos (c 1990)
Antes de hacer las Américas, ganará con Yugoslavia su primer torneo absoluto, el Eurobasket de Zagreb 1989. Habrá una buena noticia extra para Drazen en el verano. Su fichaje por un equipo NBA será el hecho definitivo que provoque un acuerdo entre éste organismo y la FIBA para permitir que sus profesionales puedan defender a sus respectivas selecciones y dejen de estar vetados (caso hasta entonces de Fernando Martín). Curiosamente, el puerto de destino americano de las estrellas europeas no se halla en la costa este, sino en la oeste. Portland acogió al pívot español y después de Drazen recibiría a Sabonis. Petrovic confía en que su calidad le de minutos, pero le espera un calvario parecido al de Fernando.

Così fan Tutte

A diferencia de lo que su predecesor Mike Schuler había hecho con Fernando Martín, Rick Adelman sí coloca a Drazen en su posición natural. Pero el problema está en que su puesto está ocupado por la estrella del equipo Clyde Drexler. Jerome Kersey también es titular fijo y Terry Porter le cierra la puerta falsa de la titularidad como base. En su primera temporada en Oregón juega poco (12.6 minutos por partido, con medias ridículas de 7.6 puntos, 1.5 asistencias, 0.3 robos y un porcentaje de tiros de campo inferior al 50%) Al equipo, no obstante, le va bien. Terminan la liga regular como segundos de la división del Pacífico tras los Lakers y después de eliminar sucesivamente a Dallas, San Antonio y Phoenix se cuelan en la final de la NBA que disputan ante los vigentes campeones, los Detroit Pistons. El grupo de Thomas, Rodman, Laimbeer, Dumars, Edwards, Aguirre y demás no da apenas opción a los ferroviarios, quienes sólo ganan un partido de la serie, mediando prórroga y por un sólo punto. Petrovic figurará como el primer europeo en disputar una final de NBA aunque su contribución real será testimonial, tal y como venía siendo a lo largo de la temporada.

El Genio de Sibenik encuentra consuelo en la selección yugoslava con la que ganará el Mundial de Argentina en 1990, batiendo en la final a la Unión Soviética por 92-75. Ambas selecciones, ambos países, se fracturarían por motivos extradeportivos poco tiempo después. En el caso de Yugoslavia, con una sangrienta guerra que enfrentará a serbios, croatas y bosnios. Drazen Petrovic, orgulloso de sus orígenes croatas, declara que nunca volverá a jugar con Yugoslavia y que desde entonces sólo atenderá a las convocatorias de Croacia. De hecho, no acudirá al Eurobasket de Roma al año siguiente. Su relación con ex compañeros y amigos de origen serbio como Vlade Divac se deteriora [ver videoteca seleccionada “Hermanos y enemigos”, al final del post]

Si en su primera temporada en Portland ha jugado poco, en la segunda juega aún menos (7.4 minutos por partido promediando sólo 4.4 puntos) Demasiado tiempo jugando demasiados pocos minutos acaban con la paciencia del menor de los Petrovic. La llegada del ex escolta de los míticos Boston Celtics de los ochenta Danny Ainge al inicio de su segunda campaña en Portland es toda una declaración de intenciones de la franquicia de Oregón para con Petrovic: “Ahí tienes la puerta”. Petrovic pide ser traspasado.

La Flauta Mágica

La luz, en Nueva Jersey
Como fruto de una compleja operación a tres bandas de traspasos sucesivos entre Portland, Denver y Nueva Jersey, Drazen Petrovic desembarca en el equipo de la costa este. Provenientes de la extinta ABA en 1976 y tradicionales “vecinos pobres” de los Knicks, los Nets son sin embargo una franquicia en expansión. La experiencia es muy dura para nuestro héroe, que abandona su histrionismo en las canchas y se ha vuelto más comedido y maduro.

Al contrario que en su etapa en Portland, en Nueva Jersey cae de pie. Entre sus nuevos compañeros destacan Reggie Theus -el más veterano del equipo, en su última campaña profesional-, el ala-pivot Derrick Coleman –“rookie” del año- y el pivot Sam Bowie, quien había hecho antes que Drazen el mismo trayecto desde Portland. Al mando de la plantilla se encuentra Bill Fitch, veterano entrenador con dilatada experiencia que consiguió el título de 1981 con los Boston Celtics y el subcampeonato con los Houston Rockets cinco años más tarde. Era su segundo año como entrenador y aunque los resultados aún no eran muy buenos sí se notaba su mano.

Consciente ahora de su inferioridad física y de que en la NBA no basta con el talento, Drazen se pone en las manos de Richard Dalatri –preparador físico de su nuevo club- para mejorar su condición física y su musculatura. Petrovic, tan ambicioso como siempre, no escatima esfuerzos para convertirse en el tipo de jugador adecuado para triunfar en la liga más exigente del mundo. Durante meses se machaca en interminables sesiones de gimnasio y dedica mucho trabajo táctico a mejorar su modo de defender. También ensaya sin descanso desde la línea de triples tratando de adaptarse a los 75 centímetros de distancia extra. Sus esfuerzos obtienen recompensa. Los Nets se clasifican para los Play-Offs por primera vez en seis años y sus marcas personales mejoran al cubo: pasa de los 7 puntos de media de Portland a los 20.6 de su segunda temporada en el Brendan Byrne Arena, mejorada hasta los 24.3 en los partidos de Play-Off. Su media de tiros de campo pasa por primera vez del 50% desde su llegada a la NBA y firma una buena media de 3.1 asistencias por encuentro. Aquella temporada 1991-92 Drazen disputa todos los partidos del equipo y ejerce de nuevo el liderazgo del que siempre había gozado en Europa. Los Cleveland Cavaliers de Daugherty, Mark Price, Craigh Ehlo, Larry Nance... les eliminan en primera ronda pero lo más difícil está hecho. Los Nets tienen futuro y Petrovic se reivindica entre las figuras de la NBA.

La plata barcelonesa (1992)
Los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 suponen para él una reafirmación. Croacia es subcampeona olímpica ante el “Dream Team” de los profesionales estadounidenses de la NBA y Drazen cuaja de nuevo una gran actuación. Una de las imágenes más felices de Drazen es la del podio en el Olímpico de Badalona con la plata al cuello.

La nueva temporada 1992-93 comienza con un nuevo inquilino en el banquillo de los Nets. El ex-entrenador de los Detroit Pistons y del flamante campeón olímpico “Dream Team” Chuck Daly. Con él llegan refuerzos como el pívot de Philadelphia Rick Mahorn, que apuntalan el plantel. La temporada es mejor que la anterior, volviéndose a clasificar para los Play-Offs con holgura pese a un bajón de resultados al final de campaña. Petrovic destaca de nuevo y es incluido en el tercer quinteto ideal de la NBA, participa en el concurso de triples del “All-Star” y roza la participación en el Partido de las Estrellas. Drazen, siempre ambicioso, reclama una mejora de su contrato y la directiva de los Nets le da largas. Tras la eliminación en los Play-Offs (de nuevo en primera ronda ante Cleveland), el Genio de Sibenik abandona Nueva Jersey para incorporarse a su selección sin tener claro su futuro. Comienzan las especulaciones y los rumores: que si Drazen está siendo tanteado por varios equipos potentes de la NBA, que si los Bulls o los Lakers andan detrás de él... también hay rumores desde el otro lado del Atlántico: algunos clubes europeos como el Panathinaikos afirman haber mantenido contactos con el entorno de Drazen con vistas a su regreso a Europa...

Requiem

En estas estamos cuando Croacia disputa en Breslavia (Polonia) el torneo clasificatorio para el próximo Eurobasket de Alemania. Petrovic lidera a los croatas con grandes actuaciones, quedando subcampeones del torneo al perder la final con Eslovenia por 90-94 y clasificándose para el Campeonato de Europa. Drazen anotó ese día 30 puntos. Al día siguiente de la final, un lluvioso lunes 7 de junio, la delegación croata procedente de Varsovia se dispone a tomar un vuelo que desde Frankfurt del Meno les lleve a Zagreb. Drazen está intranquilo, ya que ha quedado con su novia en el aeropuerto de la ciudad alemana para realizar con ella el resto del viaje hasta Croacia. Sus compañeros le animan para que suba al avión pero él se niega. Tras una búsqueda de tres cuartos de hora por toda la terminal, con el equipaje de todo el equipo –el suyo incluido- ya facturado, el astro croata se encuentra con su pareja y ambos emprenden el viaje por carretera acompañados de una amiga de la novia, jugadora de baloncesto turca. Drazen ocupa el asiento del copiloto. Mientras el avión de la selección croata vuela sobre sus cabezas camino de Zagreb, a pocos kilómetros de comenzar el trayecto el mal estado del piso mojado provoca que un camión gire aparatosamente y quede cruzado ocupando los dos sentidos de la calzada. El turismo de Petrovic se topa con el camión de frente y ambos vehículos chocan con violencia. El coche queda hecho añicos. Las dos mujeres quedan heridas. Drazen muere en el acto.

Mausoleo de Drazen Petrovic, Zagreb
Esa misma noche, Jole –el patriarca de los Petrovic-, telefonea al seleccionador croata Mirko Novosel para darle la trágica noticia: “Acaban de llamarme, Drazen ha muerto”. Novosel trata de tranquilizarle diciendo que quizás se trate de una broma telefónica de mal gusto. Pero Jole lo sabía porque cada noche sin falta Drazen telefoneaba a sus padres, y aquella noche por primera vez no lo había hecho.

El luto invade Sibenik, Zagreb, toda Croacia, toda Europa y todo el mundo del baloncesto llora la muerte del Genio de Sibenik a sus sólo 28 años. Las muestras espontáneas de condolencia de los aficionados pueblan la entrada principal del pabellón de la Cibona, así como la puerta de su restaurante “Amadeus”, cercano a este recinto. Se le da sepultura en loor de multitudes y sus restos descansan desde entonces en la zona de hombres ilustres del cementerio de Zagreb, donde se le construyó un hermoso mausoleo al que peregrinan aún hoy miles de aficionados al baloncesto de todo el mundo. Los Nets retiraron su dorsal nº 3 en homenaje. En 2002, su nombre es incluido en el Salón de la Fama de Springfield (Massachussets), la Cuna del baloncesto. Veinte años después de su muerte, ninguno de los amantes del baloncesto que le vimos jugar le hemos olvidado.

Epílogo: ¿Una muerte anunciada?

Una tradición popular balcánica muy extendida es la de la fe en los videntes, astrólogos y mentalistas. Uno de ellos estudió la carta astral de Drazen Petrovic y le advirtió en 1988 de que podrían ocurrirle graves desgracias en el extranjero. Una astróloga llamada Sanka Brkic intentó ponerse en contacto con Drazen días antes de su muerte para avisarle de que su vida correría peligro durante la primera mitad del mes de junio. Otro vidente fue mucho más lejos y vaticinó su muerte en accidente aéreo el mismo día 7 de junio, instándole a que no tomara ningún vuelo durante ese día. No consta que el de Sibenik creyera en los adivinos.

Ficha:

Nombre: Drazen Petrovic
Fecha y lugar de nacimiento: 22-10-1964 en Sibenik, Yugoslavia (act. Croacia)
Fecha de fallecimiento: 07-06-1993 en Denkendorf (Alemania), con 28 años
Talla y peso: 1.95m / 88 Kg
Posición: Escolta
      Equipos profesionales:
-         Sibenka (1981-84)
-         Cibona Zagreb (1984-88)
-         Real Madrid (ESP) (1988-89)
-         Portland Trail Blazers (USA) (1989-91)
-         Nueva Jersey Nets (USA) (1991-93)

Internacional: Con Yugoslavia (1981-89) y Croacia (1992-93)

Títulos de club:
a) Con el Sibenka:
- Subcampeón de Copa Korac (1982,1983)
b) Con la Cibona Zagreb:
- 2 Copas de Europa (1985, 1986)
- 1 Recopa (1987)
- Subcampeón Copa Korac (1988)
- 2 Ligas Yugoslavia (1985, 1986)
- 3 Copas Yugoslavia (1985, 1986, 1988)
c) Con el Real Madrid:
- 1 Recopa (1989)
- 1 Copa España (1989)
d) Con Portland Trail Blazers:
- Finalista NBA (1990)

Títulos de Selección:
a) Con Yugoslavia:
- 1 Mundial (1990)
- 1 Eurobasket (1989)
- Bronce en Mundial (1986)
- Bronce en Eurobasket (1987)
- Subcampeón olímpico (1988)
- Bronce olímpico (1984)
b) Con Croacia:
- Subcampeón olímpico (1992)

Menciones y distinciones:
-         Ingreso en el Salón de la Fama (2002)
-         Mejor Jugador Mundial 1986
-         Miembro del 3er equipo ideal NBA (1993)



Videoteca on-line seleccionada sobre Drazen Petrovic:

Documental “NBA Vintage”: (inglés)

“Hermanos y Enemigos” (Drazen Petrovic & Vlade Divac): (español)

Documental “Drazen Petrovic, in memoriam” (croata)

Final Copa de Europa 1985: Cibona Zagreb - Real Madrid (D. Petrovic 36pts.)

Final Recopa 1989: Real Madrid - Snaidero Caserta (D. Petrovic 62pts / Óscar 44pts.)



6 comentarios:

  1. Leyendo este Blog me ha venido al recuerdo todo lo que disfruté de pequeño viendo jugar a Drazen Petrovic con la Cibona de Zagreb. Guardo grandes recuerdos del año 1985 y del año 1986 en los que se vió un Drazen excepcional.

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  2. Me ha entristecido profundamente leer esto...

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  3. Creo que el mito del Drazen como talento y genio, eclipsó al Drazen trabajador, responsable y capaz de todo lo humanamente posible con tal de mejorar.
    Talento tenía y mucho, mucho talento, pero a mi me asombraba más su gran capacidad de sacrificio y trabajo.
    Creo que si Drazen hubiese llegado a la NBA en 1985 y hubiese conseguido un gran físico pronto, posiblemente a sus 27 años o antes hubiese sido uno de los mejores jugadores del mundo incluyendo la NBA.
    La verdad es que me entristecé leer esto y ver videos de Drazen ya que es un enorme recuerdo de mi infancia y adolescencia.
    Cómo persona creo que era un buen hombre aunque incomprendido. En los Nets ya demostró madurez psicológica y si se implicó algo o bastante en lo que pasó en Yugoslavia en los inicios de los 90 demuestran que era sensible y emotivo...

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  4. Perdí a mi hermana cuando ella sólo contaba con 22 años. Fué el 7 de Abril de 1999 y entiendo perfectamente las imágenes de dolor de la madre de Drazen Petrovic el día de su funeral en los vídeos.
    Es muy duro perder a un ser cercano y querido siendo tan joven.
    La verdad es que en 1993 no entendí muy bien todo y sólo me fijé en el jugador, pero 20 años pasada la muerte de Drazen creo entender bastante bien todo. Creo entender a la familia de Drazen, a sus familiares y sus amigos y como aficionado al baloncesto empatizo con la gente de Sibenik, Zagreb y toda Croacia. Entiendo las imágenes del doloroso vídeo del funeral del gran jugador y a mi juicio gran persona que fué Drazen Petrovic.
    Siempré recordaré las finales de Copas de Europa que ganó la Cibona de Zagreb en 1985 y 1986.
    La verdad es que morir antes de los 30 años es muy complejo y me cuesta escribir estas líneas sin emocionarme y no puedo evitar pensar en mi hermana Larisa que perdí

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  5. Me resulta curioso lo de los videntes y astrólogos, pero no me sorprende.
    Cuando el accidente, aquel fatídico 7 de Junio de 1993, Drazen Petrovic tenía tránsitos astrológicos complejísimos.
    La carta astral de Drazen Petrovic estaba muy influenciada por tránsitos de Sol, Luna, Marte y Plutón.

    1 El Sol del día estaba en cuadratura a su conjunción natal entre Venus, Urano y Plutón.
    2 La Luna del día 7 estaba en cuadratura al Sol natal de Drazen en Libra.
    3 Marte estaba en cuadratura a la conjunción natal entre la Luna y Júpiter en Tauro.
    4 Plutón en tránsito llevaba tiempo opuesto a su Luna natal y al Júpiter natal y estaba en cuadratura a su Marte natal en Leo.

    Posiblemente los que querían avisar a Drazen sabían mucho de Astrología.

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  6. Me sorprende e incluso no entiendo que no apenas hayan habido comentarios en esta entrada. En 2013 hace 20 años que murió Drazen Petrovic y el 22 de Octubre Drazen cumpliría sus 49 años.
    Drazen posiblemente fué el mejor jugador europeo de la historia. Desde su genial Cibona de Zagreb, pasando por su gran Yugoslavia con Divac y Kucoc y terminando en sus Nets cuando estaba empezando a destacar en la NBA y a buen seguro que con su enorme capacidad de sacrificio para trabajar y mejorar le quedaban sus 3 o 4 mejores años.
    Pero por encima de todo quiero destacar el Drazen Petrovic persona porque nadie lo hace, el Drazen trabajador y responsable, el Drazen emotivo por el que lloró Sibenik, Zagreb, Croacia y muchos aficionados al baloncesto en Europa y los Estados Unidos. Elñ Drazen carismático que se tira a faltar.
    Creo que hay un antes y un después en el baloncesto europeo tras aquel tristísimo 7 de Junio de 1993.

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