La segunda guerra mundial
había paralizado la inmensa mayoría de las competiciones deportivas
internacionales, entre ellas el normal desarrollo del Campeonato Mundial
de Fútbol. La elección para el IV Mundial
a disputarse en 1942 se iba a realizar en 1940 en el Congreso de
Luxemburgo. En él concurrirían tres candidaturas: Argentina (que repetía
intento), Alemania y Brasil. La guerra lo detuvo todo.Terminada la contienda, en 1945, se convocó para el año siguiente el Congreso de Luxemburgo donde se escogería la sede del campeonato para la edición de 1950. Alemania y Japón fueron expulsadas de la FIFA como pena impuesta a las potencias del Eje, castigo del que se salvó Italia (que continuó adscrita como agradecimiento a la azarosa custodia de la Copa del Mundo llevada a cabo por el presidente de la federación italiana y vicepresidente de la FIFA Ottorino Barassi). Con las dos sudamericanas en liza fue Brasil la elegida para albergar el IV Campeonato. El nuevo rechazo a la candidatura argentina derivó en un nuevo boicot de la AFA. A cambio, volvía a participar la primera campeona: Uruguay.
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| Ottorino Barassi salvó la Copa |
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