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sábado, 5 de julio de 2014

Mitos del Fútbol (5) / Herrerita: "El Bravo"

Hoy se cumplen cien años del nacimiento del que ha sido, para muchos, el mejor futbolista asturiano de la historia y el símbolo del “orgullo, valor y garra” que reza en un verso del himno del Real Oviedo: Eduardo Herrera, “Herrerita”. Considerado uno de los mejores interiores de la historia del fútbol español, personificó y representó la Edad de Oro oviedista desde su irrupción en Primera División en 1933 hasta el primer descenso en 1950. Junto a Emilín (a quien ya hemos dedicado un artículo por su centenario) formó una dupla mítica del fútbol clásico patrio y su calidad, su bravura y sobre todo su carácter ganador le convirtieron en leyenda que pasa de generación a generación.

Ahora que la rivalidad Oviedo-Gijón (en lo futbolístico y en lo “civil”) está más enervada que nunca, resulta curioso recordar “enfrente” los orígenes del mito oviedista. Eduardo Herrera Bueno nació en el tercer piso del nº18 de la Calle García de Gijón el 5 de julio de 1914, como el menor de ocho hermanos: Rafael, Manuel, José, Ramón, Aída, Armando, Consuelo y Eduardo. El patriarca de la familia Herrera Bueno era José Herrera Corona, un personaje de singular inteligencia, carpintero y ebanista de profesión e inventor vocacional (se le atribuye el invento de las puertas giratorias entre otros). Su afán por promover sus novedosas técnicas le brindó súbitos cambios de fortuna entre la opulencia y la necesidad a lo largo de su vida. Por ello, quizás, se esforzó por inculcar a sus hijos el valor del trabajo y una recia disciplina propia de un colegio victoriano. Algunos de sus hijos heredaron su curiosidad y sus inquietudes. Sin duda lo hizo Ramón Herrera, amante de la literatura y de la filosofía además del fútbol. Apodado “El Sabio”, tras su breve paso por el Atlético de El Llano (barrio gijonés), irrumpe en la plantilla del Sporting de Gijón y alcanza pronto la titularidad. Era un delantero de gran calidad, pero de rendimiento irregular. Alternaba tardes magníficas con otras en las que pasaba totalmente desapercibido. Su fama alcanza nivel nacional pero cada vez que su nombre aparece como posible fichaje de varios clubes o se rumoreaba su inminente debut con la Selección Española Ramón Herrera jugaba sus peores partidos.

lunes, 22 de julio de 2013

Mitos del Fútbol (4) / Butragueño: El vuelo del Buitre


Hoy festejamos un cumpleaños ilustre. Cumple cincuenta años el futbolista que marcó a toda una generación de aficionados durante los años ochenta, que rompió con el canon futbolístico que venía imperando en las temporadas precedentes y que llegó incluso a representar el cambio sociológico de la sociedad española recién incorporada a la Comunidad Económica Europea. Un muchacho bajito y rubio que opuso la técnica a la táctica, el talento ante el músculo y el fútbol vistoso, combinativo y de ataque frente al imperio de la defensa y el fútbol-fuerza.

Con la perspectiva que nos da el paso del tiempo y la evolución de los hechos, su figura no ha hecho más que agrandarse. Podemos afirmar sin miedo a error que la figura de este menudo y atípico futbolista entendido en arte y que practicaba yoga se adelantó una generación natural a sus congéneres, profetizando un tipo de fútbol que habría de convertir en un futuro a la Selección Española en campeona del Mundo. Como Juanito o Fernando Martín, de quienes ya hemos hablado, su carisma trascendió el ámbito del madridismo para ser admirado y respetado por cualquier aficionado al fútbol y al deporte, sea del equipo que sea. Hoy homenajeamos a Emilio Butragueño.

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En el nido

Emilio Butragueño Santos viene al mundo en el hospital Nuestra Señora del Rosario de Madrid el 22 de julio de 1963, como segundo hijo del matrimonio formado por Emilio (padre) y Pilar. Tiene una hermana mayor llamada como su madre. La familia Butragueño es una familia cristiana y tradicional con un plan fijo para los domingos. Por las mañanas a misa, y luego al fútbol. Emilio Sr. se dedicaba al mundo de la perfumería aunque de joven había sido futbolista en clubes no profesionales. Forofo del Real Madrid, no dudó en hacer socio madridista a su hijo a la mañana siguiente de su nacimiento.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Mitos del Fútbol (3) / Emilín: Violinista entre tamborileros


Todos los clubes de fútbol con suficiente entidad e historia han tenido uno o varios jugadores en sus filas cuyas características se asocian a la seriedad, la entrega, la calidad, el carisma y la influencia positiva sobre los jugadores más jóvenes. Su fama corre de generación en generación y su nombre infunde respeto y honorabilidad entre todos los aficionados. Uno de los casos ejemplares de este tipo de jugador en el Real Oviedo lo encontramos en el mítico Emilín, el extremo izquierda de la legendaria “delantera eléctrica” de los años treinta y cuarenta, que nació tal día como hoy hace un siglo. En fechas recientes hemos celebrado el centenario de Isidro Lángara y no podemos por menos que hacer lo mismo con el centenario del compañero que tantos buenos centros le sirvió desde su banda.
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Emilio García Martínez nació en el pueblo asturiano de San Román de Candamo el 12 de septiembre de 1912. Era hijo de un jefe de estación de la compañía del ferrocarril Vasco-Asturiano y el mayor de una numerosa familia de hermanos. Todos los varones se dedicaron al fútbol con mayor o menor fortuna. De hecho, Emilín fue el primero de una saga de jugadores oviedistas que continuó el benjamín de la familia –su hermano Falín, figura del Real Oviedo en los cincuenta- y el hijo de éste y a la sazón su sobrino Santi García Barrero –que tuvo el honor de alzar el único trofeo oficial obtenido por el Real Oviedo en su historia: la Copa de la Liga de Segunda División de 1985-. Todos ellos llegarían a la capitanía del club capitalino.

viernes, 25 de mayo de 2012

Mitos del Fútbol (2) / Lángara: El primer hombre-gol


Nuevo capítulo de la serie de mitos futbolísticos. En esta ocasión se trata de una entrega especial que tendrá continuidad en un “coleccionable conmemorativo” que publicaré a lo largo de las próximas semanas en el blog.

Eran los suyos tiempos de pioneros, cuando nuestra Liga daba sus primeros pasos. Cuando comenzaban a disputarse los primeros mundiales y la idea de profesionalismo de hoy en día ni siquiera se soñaba. La carencia de testimonio audiovisual ha sumido en el olvido a quien fue el primer goleador “masivo” del fútbol internacional. Era español, vasco para más señas y jugaba en el Real Oviedo. Se llamaba Isidro Lángara y nació hace un siglo por estas mismas fechas.

Para celebrar el acontecimiento y ayudar a difundir como se merece la figura de Lángara, transcribiré en las próximas semanas la serie que el periodista e historiador deportivo Manuel Sarmiento Birba (1926-2001), autor entre otras obras de “Yo, Isidro Lángara”, publicó en el diario La Nueva España en 1992 con motivo de su fallecimiento.
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Isidro Lángara Galarraga nació en Pasajes (Guipúzcoa) en mayo de 1912. El día concreto es objeto de controversia. En muchas biografías figura el día 25 (motivo por el que publico hoy el presente artículo) aunque hoy en día está aceptada la tesis del día 15. Lo cual es coherente, ya que durante siglos se estiló imponer al recién nacido el santo del día (San Isidro Labrador se festeja el día 15 de mayo) Como su propia fecha natal, sus cifras de goles oscilarán uno o dos goles arriba o abajo, pues en aquella época ni las actas se consignaban ni se procesaban estadísticas como en la actualidad.

lunes, 2 de abril de 2012

Mitos del Fútbol (1) / Juanito: genio y figura

Si la pasada semana inaugurábamos la sección de biografías de jugadores ilustres de baloncesto con Fernando Martín, hoy estrenamos la de los futbolistas con otro madridista tristemente fallecido en accidente de tráfico tal día como hoy hace veinte años. Otro ejemplo de calidad y carácter, aunque llevado al caso extremo. Una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde de los campos de fútbol. A veces entrañable, a veces odioso y nunca indiferente a los ojos de los aficionados. Así era el inolvidable Juan Gómez “Juanito”.

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Juan Gómez González, “Juanito”, nació en Fuengirola (Málaga) el 10 de noviembre de 1954. De orígenes humildes, alterna la práctica del fútbol con sus pinitos iniciales en el mundo del toreo, como mozo y novillero, y aunque el paso a profesional le hizo decantarse finalmente por el balón, la pasión que Juanito tuvo por el mundo del toro perduró durante toda su vida. Ya adulto, llegó a participar en alguna capea e incluso a alardear de ello con algún vídeo casero, hecho que le costó no pocos disgustos con sus directivos.

Sus cualidades como futbolista eran magníficas, siendo uno de los jugadores españoles de mejores condiciones técnicas que ha habido. Menudo pero muy rápido, habilidoso, con gran conducción de balón en carrera y dominador del regate tanto en corto como en largo. No era un goleador consumado, su cometido principal era el pase o el centro, pero aún así marcaba con asiduidad. Incluso llegó a ser el máximo goleador de la Liga Española de la temporada 1983-84 con 17 tantos, empatado con Paulo da Silva (entonces en el Real Valladolid)  Como extremo o mediapunta rendía sobradamente. Además de todo ello, su fuerte personalidad, su carácter y su carisma le convertían en un líder sobre el césped y también en el vestuario.