a) Kraftwerk y el “Tour de France” (1983 y 2003)

Ralf
Hütter, fundador y alma-máter de Kraftwerk, tiene otra pasión al margen
de la música, la robótica y los computadores: el ciclismo. Es un
enfermo de este deporte: Por entonces pedalea y entrena casi a diario e
incluso llega a participar en algunas competiciones menores cuando sus
compromisos profesionales se lo permiten. En una ocasión, la pasión
ciclista de Hütter interfirió en la vida de Kraftwerk. En 1983, una
caída en bicicleta en las cercanías de Colonia le deja en coma durante
unos días, justo cuando se iba a publicar el nuevo LP del grupo titulado
“Techno Pop”. El nuevo disco se retrasará tres años y saldrá al mercado
con el título de “Electric Café”.
En la primavera de 1982, atento a las evoluciones de la Vuelta a España como cualquier aficionado, escucha “Me estoy volviendo loco”
de “Azul y Negro” [ver capítulo 1º]. Hütter se queda boquiabierto al
escuchar el tema del grupo de Cartagena y se pregunta a sí mismo cómo es
posible que a él, maestro de la música electrónica y apasionado del
ciclismo, no se le haya ocurrido antes un tema así. Decide basarse en
“Me estoy volviendo loco” para componer un tema de cara al 80º
aniversario del Tour de Francia. Acelera el metrónomo hasta llegar a una
cadencia semejante y adapta los bufidos del esquizofrénico
transformándolos en el jadeo de un ciclista. Una melodía made in
Kraftwerk para el estribillo y listo. “Tour de France”
se publica como single en 1983 coincidiendo con la edición
correspondiente de la ronda gala y cosecha un aplauso unánime. Años
después, Hütter reconoció al productor musical y locutor radiofónico
Julián Ruiz haberse inspirado en “Me estoy volviendo loco” de “Azul y
Negro” para componer su “Tour de France”.
La
versión que incluyo aquí es la versión larga. Por dos motivos: me gusta
más y guarda una pequeña historia personal. A quienes escuchaban la
radio matinal a principios de los ochenta puede que les suene como
música de continuidad previa a las señales horarias de las siete o las
ocho de la mañana. Un recuerdo de mi más tierna infancia -con cinco
añitos- que escuchaba al levantarme para ir a la clase de Párvulos.
Veinte años más tarde, Kraftwerk completan aquel single con todo un álbum para conmemorar el centenario de la primera edición del Tour, aunque el LP “Tour de France Soundtracks” no llega por poco a publicarse en fechas de competición. Se trata de un álbum monográfico relativo al mundo del ciclismo, tanto a la competición en sí (“Prologue”, “Étape” 1, 2, 3...) como a los detalles de la preparación y el entrenamiento (“Elektro Kardiogramm”, “Vitamin”, “Aéro Dynamik”, “La Forme”...)
Como representación de “Tour de France Soundtracks”, escojo dos piezas. La primera etapa y “La Forme”, quizás mi tema favorito del LP.
Otros artistas del género como John Tesh homenajearán igualmente al Tour de Francia titulando álbumes o canciones con el nombre de “La Grande Boucle”.
b) Jean-Michel Jarre y “Chronologie” (Giro de Italia, 1993-94)
Jean-Michel Jarre es hijo de Maurice Jarre, compositor de varias de las bandas sonoras cinematográficas más recordadas ("Lawrence de Arabia”, “Doctor Zhivago”...) si bien su relación paterno-filial fue durante años poco amistosa tras la separación del matrimonio progenitor. Se distancia claramente del convencionalismo musical de su papá y -al igual que hicieron Kraftwerk en Alemania- el joven Jean-Michel se lanza al mundo del futuro abrazándose al sintetizador. Con su segundo disco y aún sin cumplir la treintena alcanza su gran hito artístico, el célebre “Oxygène” (1977), al que seguirán otros discos considerados míticos dentro del género electrónico (“Equinox”, 1978; “Les chantes magnetiques”, 1981; “Zoolook”, 1984; “Rendez-vous”, 1986; etc.) Al igual que Kraftwerk, JMJ será popularmente conocido por la espectacularidad de sus directos. Cabe destacar que es el primer artista occidental de música moderna que actúa en la China maoísta. Quedó muy impactado por su experiencia en Oriente tal como lo atestiguan algunos de sus más célebres éxitos (“Souvenir of China”, sin ir más lejos). Hechos y personajes tan dispares como la explosión del transbordador Challenger (durante la grabación de su “Rendez-vous”) y la figura del papa Juan Pablo II también inspiraron a Jarre.

c) Biceps y “Muñeco de ficción” (“Volta” a Cataluña, 1985)

Sirvió para ambientar la “Volta” a Cataluña de septiembre de 1985 y fue un éxito no sólo en Cataluña sino en toda España. Tanto es así que sonó en su día mucho más de lo que lo hicieron varias sintonías de la Vuelta inmediatamente posteriores que quedaron en el olvido (en concreto “Magic Mix”) De hecho, cuando me senté por primera vez a enumerar en un folio las músicas de la Vuelta para empezar a preparar esta serie, incluí por error “Muñeco de ficción” en 1986, pasando a Gloria Estefan a 1987.
d) “Azul y Negro” por partida doble: “Funky Punky Girl” (“Volta” a Cataluña 1984) y “Vuelva ud. Mañana” (Vuelta a Valencia 1986)
Marcados por el éxito de sus dos sintonías consecutivas de 1982 y 1983, Otros dos temas de Azul y Negro volvieron a ser solicitados para este cometido. En este caso, “Funky Punky Girl” para la “Volta” del 84, y “Vuelva ud. Mañana” para la Vuelta a Valencia de 1986.
“Funky Punky Girl” tiene la inconfundible impronta en la producción de Julián Ruiz, oiréis que suena muchísimo al Tino Casal de los primeros ochenta. En cuanto a “Vuelva ud. Mañana”, hay momentos en los que parece inspirada en el “Tour de France” de Kraftwerk, a su vez tomada como hemos contado del “Me estoy volviendo loco” de los propios Azul y Negro. Como si se tratara de una correspondencia postal-musical de ida y vuelta. Y a los memoriones de la TV les sonará su parte final porque sonaba cuando el concursante de turno resolvía la pregunta de “El Tiempo es Oro” (qué tiempos aquéllos)
Quizás por este último detalle recuerdo con más claridad la segunda canción.
Y para finalizar, un par de... ¿sugerencias?... ¿ideas?... ¿posibilidades?... de tipos de sintonías ciclistas para quien tenga a bien escucharlas. Desde mi criterio propongo dos canciones como ejemplo:
Nº1): A mucha gente el nombre de Suso Saiz no les dirá nada. Pues os cuento: Músico y productor entre otros de dos de mis grupos españoles predilectos: “Esclarecidos” y “21 Japonesas”. Reconocido y multipremiado por su obra para el mítico programa de TV “Al Filo de lo Imposible”. También es el compositor de varias bandas sonoras cinematográficas (“El detective y la muerte”, “Juego de Luna”, “África”...) En sus primeras grabaciones firmaba como director de “La Orquesta de las Nubes”.
De entre la muy recomendable BSO de “Al Filo” hay una pieza entre todas que en mi opinión habría sido la música ciclista casi perfecta: “Banana Mango Mix”. El título hace referencia a un cóctel que se servía en un local de Rawalpindi (Pakistán) del que tomó nombre una nueva vía de ascenso por las moles del Trango (en las estribaciones del Karakorum) que intentaban tres de los alpinistas del programa.
“Banana Mango Mix” lo tiene todo: Protagonismo del ritmo: vivo, cadencioso y constante. Melodía sencilla y corta a modo de estribillo, ambiente “in crescendo”, elementos vocales que recuerdan a las sintonías clásicas de “Azul y Negro” y mucha calidad. Una rareza rítmica incluida en una banda sonora poética. (Nota: en el disco aparece erróneamente “Buango” por “Mango”, basta ver el episodio de “Al Filo” para advertirlo)
Nº2): No todo va a ser techno, sintetizadores y música programada. ¿Que buscamos una sintonía más acústica, más pop-rock, acorde con los últimos tiempos? Pues para eso recurriría a otra canción en concreto. Allá por julio de 1991, cuando Indurain estaba inmerso en la conquista del primero de sus cinco Tours consecutivos, sonaba en la radio “The Crowd” de Ann Carlberger.
Ex-vocalista del grupo femenino sueco “Pink Champagne” y emigrada a Australia tras la disolución del grupo, se trataba de una atractiva cantante que por aquel entonces mantenía una relación sentimental-profesional con el guitarrista del grupo de rock gótico local “The Church” Marty Wilson-Piper. A dúo compusieron el disco de Ann, titulado “Hidden treasures”. El resultado se aleja tanto del post-punk de “Pink Champagne” como del sinfonismo de “The Church” y se queda en un remedo del rock californiano tipo “Fleetwood Mac años 80” a la australiana, con ese sentido tan especial para la música que tienen los “aussies”. El disco no tuvo el éxito merecido. “The Crowd” no pasó del 32 en “Los 40 principales” de la época, pero aquella canción colonizó mi mente en aquellos días y pese a que desde entonces no volvió a sonar ni siquiera de madrugada en M80, nunca la olvidé. Pasaron nada menos que veinte años y medio hasta que gracias a internet y tras muchas búsquedas infructuosas, pude volver a escuchar “The Crowd” y conocer el resto del álbum. Cada cual tendrá sus gustos, a mi me mereció la pena.
A lo tonto, uno se da cuenta de que “The Crowd” también reúne características óptimas para una BSO ciclista. La percusión marca un ritmo cadencioso (conditio sine qua non) mientras se desarrolla la melodía, que parece sacada de “Tango in the Night”. La Carlberger no llega a tener la voz de Christine McVie pero se le nota su influencia. Una canción especial con buenos recuerdos que volveré a subir cuando escriba sobre los cinco Tours de Miguel.
Fin de la Serie.
Finis Coronat Opus
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