Hoy homenajeamos a una de las mayores leyendas del
baloncesto en el día de su 70º cumpleaños: Kareem
Abdul Jabbar. El jugador que batió casi todos los records de la NBA y que
ocupa un lugar preeminente en la iconografía de este deporte.
Le conocí en sus últimos años de profesional, viéndole en
TV moverse pesadamente de zona a zona con sus 2.18, su calva y sus gafas,
cuando era inverosímil que un tipo de 40 años compitiera profesionalmente a
alto nivel. Un oportuno reportaje de la revista del fin de semana de “As” allá
por 1991 (que por desgracia no conservo) me descubrió por primera vez la leyenda
que aquel mítico jugador recién retirado y su interesante historia dentro y
fuera de las canchas.
Resulta realmente difícil condensar en un sólo artículo
la figura de Kareem: sus 20 temporadas como profesional, su “antes” y su
“después” de la NBA, su extensísimo palmarés... Me limito aquí a narrar los
hitos fundamentales de su carrera y de su vida sin detenerme a enumerar
estadísticas o relatar partidos concretos.
Un niño negro
de Harlem
Ferdinand Lewis Alcindor nació en Nueva York el 16 de
abril de 1947, en el seno de una familia muy humilde, negra y de fe católica.
Su padre trabajaba en una central eléctrica y su madre servía en casas de
familias de clase media. Criado en Harlem durante los años cincuenta, vivió
desde muy niño lo que le marcaría personalmente de por vida. En su niñez la
segregación racial era el pan de cada día, los negros eran considerados como
personas de segundo orden y muchos blancos miraban a los negros aún como
esclavos. La única posibilidad de ascenso social para un negro era asomar la
cabeza como músico de jazz. La vida era muy dura a este lado de la ciudad,
donde un puñado de dólares costaban mucho esfuerzo y sacrificio diario.
Poco a poco se pasó de la posguerra a la prosperidad de
la clase media blanca, y los negros querían participar también del nuevo estado
del bienestar. Una sencilla costurera llamada Rosa Parks había comenzado la
lucha simbólicamente negándose a levantarse del asiento de autobús que ocupaba.
En pocos años, el movimiento por los derechos civiles de la negritud se
expandió por los Estados Unidos en diversos grados y en forma tanto
conciliadora como radical. Aparecieron Malcolm X, Eliah Muhammad, Martin Luther
King... En medio de este torbellino social se crió el joven Lew Alcindor,
consciente desde su más tierna infancia de su lugar en el mundo y de su misión:
mejorar las condiciones sociales de sus “hermanos” en la medida que pueda.







