Para muchos, el día de hoy es recordado por el trágico fallecimiento de la inolvidable Marilyn Monroe, mito de entre los mitos hollywoodienses. Pero el 5 de agosto de 1962 también pasaron cosas buenas: ese día nació un muchacho jamaicano destinado a gobernar con vara de hierro bajo los aros en las canchas de la NBA: Pat Ewing.
En el día de su 50 aniversario, coincidiendo además con el XX aniversario de los éxitos del “Dream Team” del que formó parte en Barcelona’92, rendimos al legendario pívot de los Nueva York Knicks el siguiente post-homenaje que continúa nuestra serie “Mitos del Baloncesto”. Ewing simboliza, ante todo, el arquetipo del pívot rocoso y defensivo que todo entrenador desea tener a sus órdenes. Además, era un notable y regular anotador y todo un referente para técnicos, aficionados, compañeros y rivales.
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Nacido jamaicano (Kingston, 05-08-1962) pero criado desde los once años en las afueras de Boston (Massachussetts, USA), el niño Patrick Aloysius Ewing despertó desde muy temprano su pasión por el baloncesto. Su elevada estatura (en su último año de “High School” ya medía 2.08m y creció hasta los 2.13m) y su poderío físico le encaminaron hacia la posición de pívot. En su primera etapa colegial deslumbró en la High School de Cambridge Rindge & Latin (Massachussets). Recibió muchas ofertas de distintas universidades del país, decantándose por la capitalina Georgetown, una de las universidades más prestigiosas en cuanto a su nivel académico.










