Por mor del calendario el Real Oviedo continúa una gira
por la meseta que le llevará este domingo a enfrentarse al Rayo Vallecano. Vallecas es una plaza históricamente asequible para
los azules pero este año los rayistas pueden ponérselo muy difícil. Su necesidad
les acucia. Y no son tan débiles en casa como su clasificación da a entender.
Se trata pues de esos partidos que importa ganar para conseguir los objetivos
marcados. Una posible victoria en el campo vallecano rearmaría moralmente al
equipo de cara al siguiente partido en el NCT ante el último gran “coco” que
queda por visitarlo (zaragozanos aparte): el Gerona.
Introducción
al rival
El
Rayo Vallecano es uno de los conjuntos más populares a nivel nacional,
representativo de la barriada madrileña de Vallecas y conocido por su
idiosincrasia de club humilde muy seguido por la clase obrera. Se fundó el 29
de mayo de 1924 como Agrupación Deportiva El Rayo, más adelante AD Rayo
Vallecano. Coincidiendo cronológicamente con la inclusión de la villa de Vallecas
a la de Madrid, un acuerdo de “filiación” con el Atlético de Madrid en 1949
hizo variar su uniforme original blanco e incluir una franja roja a imagen del
club argentino River Plate. Lo estrenará asomándose por primera vez a Tercera
División. Tras siete años en Tercera ascenderá a Segunda en 1956. Su primera
experiencia en la División de Plata (en la que ha militado mayoritariamente en
su historia) durará cinco temporadas.
El
nuevo ascenso a Segunda de 1965 es el inicio de una larga trayectoria jugando
partidos ligueros por toda España, coronada por el primer ascenso rayista a
Primera División en 1977. Una buena temporada 1977/78 termina en la 10ª
posición y con su mediocampista Guzmán formando parte de la Selección Española
en el Mundial de Argentina. El Rayo aguantaría dos años más hasta descender en
1980. Tres intentos fallidos de regresar desembocan en una horrible temporada
1983/84 en la que terminan últimos de Segunda y descendiendo a Segunda B. Sólo
un año después el Rayo está de vuelta. Amén del primer ascenso a Primera, la
gran hazaña rayista de esta época es alcanzar las semifinales de Copa en 1982,
cayendo ante el Sporting.
El
final del siglo XX será un devenir rayista entre Primera y Segunda. En 1989 se
consigue el segundo ascenso y su paso efímero por Primera será renovado y
alargado en tres fases más (1992/94 y 1995/97 y 1999/03). Durante este período
pasa por capítulos tristes como el descenso de 1994 en promoción ante el
Compostela en Oviedo, y también por momentos alegres como su sobresaliente
primera experiencia europea (UEFA de 2000/01, cuartofinalista). Todo ello bajo
el convulso mandato de la familia Ruiz Mateos, que se hace con la presidencia
en la conversión a S.A.D. en 1991 y que ha gobernado el club vallecano durante
dos decenios.









