La importantísima victoria conseguida el sábado en casa
ante el Cádiz nos tiene de “subidón” a los oviedistas, sensación aumentada si
cabe por la brecha de cuatro puntos que se ha abierto entre los equipos que
conformamos la zona de promoción de ascenso y los perseguidores. Hace semanas
yo mismo estaba convencido de que el Regreso iba a ser imposible este año y
ahora ya ves tú cómo hay opciones.
Pero una Liga de 42 jornadas es un mundo y todavía quedan
14 por disputarse, puede pasar de todo. El siguiente paso es emular a los
inolvidables “Gabinete Caligari” treinta años después y viajar a Soria para
encontrarnos con un Numancia de
bajón, que ha perdido sin golear los últimos tres encuentros pero que es bastante
firme como local. Lo normal en un equipo normal es que en estas se gane. Lo
acostumbrado en el Real Oviedo es que se pierda. Nos vendría muy bien
comportarnos como un equipo normal el próximo sábado, especialmente porque al
fin de semana siguiente toca continuar gira en Vallecas ante un Rayo en apuros
con dientes muy afilados por la necesidad y que supondrá otra prueba de
carácter para el equipo de Hierro.
Introducción
al rival
El
Club Deportivo Numancia se fundó en 1945. Conoció en sus primeros años una
breve etapa de prosperidad alcanzando la Segunda División en 1949. Tras dos
años en Segunda atravesó un largo periplo por Tercera y Regional.
En
1989 ascendió a Segunda B. Un año después accede a su presidencia Francisco
Rubio, el hombre clave de la historia del club. Como culminación de varios intentos
fallidos previos, el Numancia regresa a Segunda en 1997. Justo antes, en la
temporada 1995-96 tuvo lugar el gran hito histórico del fútbol soriano con la
eliminatoria copera entre el Numancia y el último Barcelona de Johan Cruyff. Un
sorprendente empate a dos goles fue refrendado en los primeros minutos del
partido de vuelta en el Camp Nou con el gol de Barbarín que adelantó al
Numancia ante el pasmo general. Mucho le costó al Barcelona dar la vuelta a la
eliminatoria (3-1 final). Este momento catapultó la carrera de Lotina como
entrenador y de Movilla como jugador.
En
1999 ascendió a Primera División, manteniéndose dos años entre los mejores
equipos de España. Volvería puntualmente a militar en Primera en 2004/05 y en
2008/09. Desde hace años se ha asentado en la mitad de la tabla final de
Segunda División. En la pasada temporada 2015/16 continuó en esta línea gracias
al colchón de puntos obtenido con su sobresaliente arranque liguero. En lo que
va de la presente, se mantiene en la zona media acechando los puestos de
promoción de ascenso.









