Lo veía venir, lo avisé. Pues ahí está. Permítanme que de
rienda suelta a mi pesimismo en el artículo de esta semana, pero tras el 0-1
con el Alcorcón del pasado viernes la temporada del Real Oviedo ya está
virtualmente concluida para mí. Sí, tenemos la promoción a dos puntos (tres en
realidad, por lo de la SD Huesca) pero mi confianza en este equipo oviedista de
la Edad de Hierro es nula. Para colmo, echen uds. un vistazo al calendario para
ver las jornadas que quedan. En especial la última, donde jugaremos con un
Elche que este fin de semana se ha metido definitivamente de hoz y coz en
problemas con su derrota en Palma de Mallorca mientras nuestros previsibles
rivales directos jugarán ante equipos con los deberes hechos. Y todo esto con
nuestro único equipo amigo (Real Valladolid) metido en nuestra misma pelea, y
sin un Marcelino entrenando a ningún próximo rival para darnos por las malas lo
que nosotros mismos no supimos conseguir por las buenas...
En fin. Lo único que pido a esta plantilla es que no nos
haga la gracia del año pasado, en el que sin nada en juego nos dejamos ir hasta
el ridículo terminando con un 0-5 ante el Osasuna por el que todavía paso
sonrojo. El calendario nos envía este sábado a la milenaria Tarragona a regalarle tres puntos a un equipo
que pese a su sensible mejoría en la segunda vuelta no termina de quitarse de
encima el miedo del descenso a Segunda B. Me gustaría que el Real Oviedo me
quitara a mí la razón, empezando por este próximo partido.
Introducción
al rival
El Club Gimnástico de Tarragona (en catalán “Gimnàstic” y
popularmente conocido por su apelativo “Nàstic”) se fundó en 1886 como entidad
deportiva dedicada a la práctica de gimnasia. Como pasara en otros clubes
similares amplió con el tiempo sus secciones e inauguró la de fútbol en 1914. Y
ha sido compañero de fatigas del Real Oviedo en algunos de los tramos
principales de su historia, como el primer descenso (1950) y su último ascenso
a Segunda (2015).
A finales de los años 40 alcanzó su mayor éxito con su ascenso a Primera
División (1947) tras un breve paso previo por Segunda. Descendió en 1950 y en
los sucesivos decenios ocupó plaza habitual en Tercera, y más adelante en
Segunda B desde su creación con un pequeño paréntesis de reflote en Segunda en
los años 70. En los últimos años ha reverdecido sus laureles con sucesivos
ascensos a Segunda (2001 y 2004) y su efímero regreso por una temporada a
Primera División tras cincuenta y seis años (2006/07). Varias temporadas de
apuros desembocaron en su descenso a Segunda B en 2012, recuperando su puesto
en Segunda en 2015 junto al Real Oviedo. En su regreso el “Nàstic” realizó una
gran campaña. Permaneciendo casi toda ella en zona de promoción de ascenso la
disputó finalmente como tercer clasificado, pero cayó en ronda semifinal ante
el Osasuna –que terminó ascendiendo-. En la presente 2016/17 comenzó fatal,
pero se rehizo oscilando desde su reacción por la zona media-baja de la tabla.








