Bien. Cumplida la maldición de Arcediano Monescillo corramos
un tupido velo sobre “lo de anoche” (desgraciadamente
el bueno de Viti Rozada, uno de nuestros canteranos más prometedores, guardará
un amargo recuerdo de su debut) y vamos con el penúltimo previo de la
temporada en la visita a la capital de Aragón. Si a principio de temporada
esperaba el Real Oviedo – Leganés con ansia qué decir del Real Zaragoza – Real Oviedo, partido que juzgaba decisivo para las
plazas de ascenso directo que por nombre deberían ocupar los dos (iluso de mí) y que a buen seguro ahora
servirá de colchón de puntos para los maños en su camino de retorno a que también
es su casa de Primera División. Sabido es que miro a los blanquillos con buenos
ojos, ya que como publiqué en el previo de la ida fue el rival de mi primera
tarde de fútbol en el viejo Carlos Tartière.
Sin contar el emparejamiento con el Aragón (a.k.a. Real
Zaragoza B) en la Liga de Segunda de 1985-86, éste será el octogésimo partido
entre oviedistas y zaragocistas.
Introducción
al rival
El
Real Zaragoza se fundó el 18 de marzo de 1932 con la fusión entre el Zaragoza
CD y el Iberia. Asciende a Primera División en 1936, aunque por razón de la
Guerra Civil no debuta hasta la temporada 1939-40. Antón, delantero oviedista
cedido al Zaragoza, marcó el primer gol en 1ª para los maños. 1956 es un año
clave para el club. Un nuevo ascenso a Primera inicia una próspera etapa que
les llevará a consolidar su presencia en la máxima división desde entonces
hasta nuestros días, sólo entrecortada cada cierto tiempo por puntuales y
breves caídas a Segunda. En 1961 el Real Zaragoza alcanza la tercera plaza en
Liga e inicia su “década prodigiosa”, protagonizada por su delantera conocida
como “Los Magníficos” (Canario, Santos, Marcelino, Villa y Carlos Lapetra). En
1964 los blanquillos conquistan un doblete alzando su primera Copa española y
su primer título internacional (la Copa de Ferias). En 1966 añadirían una nueva
Copa a su palmarés.
Tras
unos años de transición el Real Zaragoza resurgió mediados los setenta con el
plantel de “los Zaraguayos”, subcampeones de Liga y Copa. Los laureles
zaragocistas reverdecerían periódicamente a mediados de los ochenta (Copa de
1986) y de los noventa. En 1995 conquistan su principal título (Recopa) gracias
a un milagroso gol de Nayim en el último minuto de la prórroga ante el Arsenal
inglés. Dos nuevas Copas españolas en 2001 y 2004 cierran su nutrido palmarés
hasta la fecha. En tiempos recientes ha sufrido una convulsa etapa
institucional bajo la dirección del polémico Agapito Iglesias que ha influido
–y aún influye- negativamente en sus resultados deportivos.
El
club aragonés ha estado representado regularmente en la Selección Española, y
dos de sus jugadores protagonizaron momentos destacados del equipo nacional.
Marcelino marcó en 1964 el gol que dio a España su primera Eurocopa. En 1983
Juan Antonio Señor anotó el duodécimo gol a Malta en la célebre noche del 12-1.








