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| Foto oficial de la plantilla del Real Oviedo 1987-88 |
Ahora que el Real Oviedo afronta la aventura de una nueva promoción de ascenso, se cumplen veinticinco años del último ascenso a Primera División del club azul, acontecimiento que sucedió tal día como hoy de 1988 al empatar en Mallorca en el partido de vuelta de la promoción de ascenso. Una época inolvidable para quienes la hemos vivido y que siempre se recordará entre las grandes hazañas oviedistas, pues supuso el reencuentro del club con su categoría natural tras doce largos años de disgustos y humillaciones. Hoy, esa década larga en Segunda y ese año adicional en Segunda B palidecen ante la odisea que se ha vivido desde el 17 de junio de 2001. Por eso esta historia con final feliz representa una lección de esperanza para el futuro a corto, medio y largo plazo sobre el Real Oviedo. En aquel verano de 1987 en el que arranca esta historia también parecía imposible que el Oviedo regresara a casa, y lo hizo.
Este relato con tintes autobiográficos acompañado de apéndice estadístico, fotos, vídeos y música, es mi homenaje a aquel plantel histórico que aún hoy muchos aficionados recitan de carrerilla, y a quienes debo en gran medida mi afición al fútbol, que despertó definitivamente aquel año de mi infancia gracias a ellos y a su éxito.
La historia de un triunfo comienza muchas veces próxima a la tragedia. El Real Oviedo estuvo muy cerca de descender a Segunda B al cabo de la temporada 1986-87 (la famosa “Liga del Play-Off”). De hecho, el resultado final (terceros por la cola) habría supuesto el descenso de no mediar un acuerdo entre los clubes de la aún imberbe LFP para reestructurar la competición de cara a la nueva temporada antes del final de la presente. Primera y Segunda División pasarían a acoger a 20 equipos cada una en lugar de 18 y se suprimía el experimento fallido del “Play-Off” final, y –lo que aquí nos ocupa- no habría descensos de Segunda a Segunda B y los tres equipos implicados (Xerez, Castilla y Real Oviedo) permanecerían en Segunda. Asimismo, se rescata de un olvido de muchas temporadas el sistema de eliminatorias de promoción de ascenso-descenso entre equipos de Primera y Segunda, de modo que el tercero y el cuarto por la cola de Primera se enfrentarán en eliminatoria única al tercero o el cuarto clasificados de Segunda. Los ganadores jugarían en Primera en la temporada siguiente.